Enséñalos a convivir

La convivencia es un reto incluso para los adultos. No es muy realista asumir que tus hijos deben llevarse bien desde pequeños, compartir y jugar por largos ratos sin molestarte. Tampoco esperar que sepan gestionar sus enojos y frustraciones. Pero hoy puedes empezar a enséñales.

Imprime unas NORMAS DE CONVIVENCIA PACÍFICA:

  1. Hablo a mis hermanos en todo momento con respeto y buenos modales.
  2. Resolvemos nuestras diferencias y buscamos soluciones a nuestros conflictos de mutuo acuerdo. (Si la discusión empieza a escalar, mis padres intervendrán).
  3. Digo NO y expreso mis desacuerdos con buenos modales.
  4. Acepto cuando me dicen NO o me expresan desacuerdo. (Es aceptable estar triste, enfadarse y frustrarse, pero en ningún caso es aceptable insultar, pegar o agredir a un hermano).

Explica las normas con detalle a tus hijos. Dedica el tiempo necesario a profundizar y practicar cada una de ellas. Usa tu creatividad para hablar de ellas, y no olvides nunca ser un buen ejemplo.

Actúa en el momento en que rompan alguna de estas normas:

  • Sepáralos antes de que el conflicto escale por un tiempo que creas oportuno. Actúa con calma y paciencia dando siempre buen ejemplo: usando buenos modales y demostrando comprensión y respeto hacia los niños.
  • Evita preguntarles qué pasó.
  • Evita tomar partido. Si no tienes claro lo que pasó es mejor no dar veredictos. Puedes equivocarte. Si fuiste testigo de lo que pasó, o si ves que es grave, no preguntes y actúa en consecuencia. Tu objetivo no es buscar culpables, sino demostrar que no los vas a dejar estar juntos cuando la convivencia no es pacífica.
  • Invítalos a alcanzar acuerdos cuando el caso lo permita. Ayúdales guiando su razonamiento.

Si tus hijos son muy pequeños, protégelos y ofrece tú una solución.

Cada conflicto es una oportunidad para que tus hijos entiendan que no siempre las cosas van a ser como a ellos les gusta y que a veces toca adaptarse a los demás. Cada conflicto te ofrece una oportunidad para enseñarles a relacionarse de forma educada y a poner sus propios límites sin neesidad de pegar, gritar o enfadarse.

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