El consultor de admisiones William Singer se convirtió en el protagonista de lo que se denominó el mayor escándalo de sobornos universitarios en la historia de Estados Unidos. La trama, que involucró a entrenadores deportivos y a decenas de padres, reveló una verdad más profunda: hasta dónde son capaces de llegar algunos padres para «ayudar» a sus hijos a entrar en una universidad de prestigio.
Muchas de las reacciones a esta noticia se centraron en la avaricia y en la injusticia del sistema. Pero, como madre que ha vivido de cerca el estresante proceso de admisiones universitarias, mi compasión se volcó en los jóvenes involucrados. Al parecer, sus padres les habían dado todo, pero, llegado el momento de un gran reto, decidieron resolverlo «a su manera».
El Mensaje Oculto: «No Confío en Ti»
Detrás de este tipo de acciones hay un mensaje poco halagador para los hijos: «No creo mucho en tu potencial, así que es mejor que yo me encargue de resolverlo». Es probable que estos chicos no tuvieran la oportunidad de demostrar quiénes son o lo que valen realmente. Y esta dinámica no surge de repente en la etapa de admisiones, sino que se forja desde la niñez.
El dilema de hacer las cosas por nuestros hijos o dejarlos que las hagan por sí mismos se nos presenta a todos los padres constantemente. Es natural querer hacerles la vida lo más fácil posible, eliminando obstáculos y evitándoles disgustos. Sin embargo, a pesar de nuestros temores, los niños merecen la oportunidad de aprender y de intentar hacer por ellos mismos todo lo que sus habilidades les permitan. Aunque al principio requiera más tiempo y esfuerzo.
Del Sonajero a las Llaves: Fomentando la Autonomía
Ayudar a nuestros hijos a ser independientes empieza permitiéndoles que agarren su sonajero, su peluche o su cuchara solos. Continúa con que organicen sus cosas y preparen sus mochilas. Y, en un abrir y cerrar de ojos, estaremos permitiéndoles que se lleven las llaves del coche.
Al confiar en su capacidad de aprender y de ganar autonomía, les enviamos un mensaje muy poderoso: «No me necesitas, porque eres capaz de hacerlo solo». Es así como aprenden a tener confianza en sí mismos. Con nuestro apoyo incondicional y su propia determinación, podrán afrontar todos los retos que la vida les ponga por delante. El proceso de admisión a la universidad es solo uno más.
La verdad de este escándalo es que, al final, a los jóvenes involucrados les fallaron. Les fallaron los padres, que no les dieron la oportunidad de brillar por sí mismos y ahora su futuro académico está en suspenso. Y también les falló el consultor William Singer, cuyo trabajo debió ser orientarlos, no enriquecerse con ellos.
Como escribieron Claire Cain Miller y Jonah Engel Bromwich en un artículo del New York Times sobre los imparables padres apisonadoras “the unstoppable snowplow parents”: “Negar a los hijos la lección de lidiar con obstáculos les pasará factura cuando sean adultos». El punto es prepararlos para el camino, no viceversa”. ¡Te recomiendo que lo leas!
PEPA